El Camino de Santiago atraviesa La Rioja de este a oeste durante unos 90 kilómetros. Es una de las etapas más valoradas por los peregrinos: el paisaje cambia de las montañas navarras a los viñedos del valle del Ebro, los pueblos conservan un patrimonio jacobeo excepcional y la gastronomía riojana convierte cada parada en un motivo para quedarse un poco más.
Pero no hace falta ser peregrino para disfrutar del Camino por La Rioja. Desde Logroño se puede caminar una etapa como plan de un día, recorrer dos etapas en un fin de semana o simplemente visitar los pueblos del trazado en coche y empaparte de la historia sin necesidad de ponerte las botas. Para grupos que visitan Logroño, el Camino ofrece una experiencia cultural y paisajística que complementa perfectamente los planes gastronómicos y de ocio de la ciudad.
El trazado: de Logroño a Santo Domingo de la Calzada
El Camino Francés entra en La Rioja desde Navarra, cruza el Ebro por el Puente de Piedra de Logroño y recorre la comunidad hasta salir hacia Burgos por Grañón. El tramo riojano se divide en tres etapas principales que suman unos 65 kilómetros por terreno llano y accesible.
Lo que hace especial este tramo respecto a otros del Camino es la variedad concentrada en poco espacio: viñedos hasta donde alcanza la vista, pueblos medievales con monasterios de primer nivel, una catedral con un gallinero dentro y el lugar donde nació la lengua castellana escrita. Todo eso en tres días de caminata (o en un día en coche).
Etapa 1: Logroño – Navarrete (14 km)
Es la etapa más corta y la más accesible para grupos que quieren probar el Camino sin comprometerse a una jornada larga. Se sale de Logroño por la calle Ruavieja (la calle más antigua de la ciudad, por donde han pasado peregrinos durante siglos) y se camina hacia el suroeste atravesando el Parque de La Grajera.
Lo que no hay que perderse en esta etapa
La calle Ruavieja y la Iglesia de Santiago. El punto de partida oficial del Camino en Logroño. En la calle Ruavieja está el albergue municipal donde los peregrinos obtienen la credencial, y a pocos metros la Iglesia de Santiago con su impresionante fachada barroca coronada por la imagen ecuestre del apóstol. El interior alberga un retablo renacentista donde aparecen Santiago y un peregrino. Es la puerta simbólica del Camino riojano.
El Parque de La Grajera. A las afueras de Logroño, el Camino atraviesa este parque natural con un embalse rodeado de pinos y senderos. Es un tramo agradable y sombreado, perfecto para calentar piernas antes de entrar en el paisaje abierto de viñedos.
Los guardaviñas. Entre La Grajera y Navarrete, el camino pasa junto a varias construcciones circulares de piedra que los agricultores usaban para protegerse del sol y la lluvia mientras vigilaban las viñas. Son elementos únicos del paisaje riojano que no encontrarás en ningún otro tramo del Camino.
Navarrete. Al llegar, las ruinas del Hospital de Peregrinos de San Juan de Acre (siglo XII) reciben al caminante. Su portada románica fue trasladada al cementerio del pueblo y se conserva en buen estado. El casco antiguo de Navarrete mantiene la estructura de villa amurallada medieval y merece un paseo antes de sentarse a comer.
Etapa 2: Navarrete – Nájera (16 km)
Esta etapa discurre casi íntegramente entre viñedos y campos de cereal. Es un paisaje abierto, llano y luminoso que en primavera y otoño tiene una belleza serena. El camino es sencillo y bien señalizado, sin desniveles importantes.
Lo que no hay que perderse en esta etapa
El paisaje vinícola. Entre Navarrete y Nájera el Camino atraviesa el corazón de la Denominación de Origen Rioja. Las viñas cambian de color según la estación: verde intenso en verano, rojo y dorado en otoño, desnudas y geométricas en invierno. Es uno de los tramos más fotogénicos del Camino Francés.
Ventosa. Una pequeña aldea a mitad de etapa donde conviene hacer una parada para descansar y beber agua. Hay un desvío señalizado que permite saltarla y ahorrar medio kilómetro, pero merece la pena pasar por el pueblo aunque solo sea por estirar las piernas en un entorno tranquilo.
Nájera y el Monasterio de Santa María la Real. Nájera fue capital del Reino de Navarra durante más de un siglo (923-1076) y ese pasado se nota en su patrimonio. El Monasterio de Santa María la Real, fundado en 1052 por el rey García Sánchez III, es una joya arquitectónica que combina estilos románico, gótico y renacentista. La leyenda cuenta que el rey encontró una imagen de la Virgen junto a un ramo de azucenas, una lámpara encendida y una campana dentro de una cueva, y mandó construir el monasterio en ese lugar. El panteón real, el claustro de los Caballeros y el coro alto son visita obligada.
Etapa 3: Nájera – Santo Domingo de la Calzada (21 km)
La etapa más larga del tramo riojano, pero también la más llana y fácil de caminar. El terreno es suave, entre campos de cereal y pequeños pueblos donde el ritmo de vida parece haberse detenido hace décadas.
Lo que no hay que perderse en esta etapa
Azofra. Un pueblo pequeño con una fuente medieval donde los peregrinos llevan siglos parando a beber. La iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles tiene un retablo barroco que merece una visita rápida.
Cirueña. Antes de llegar a Santo Domingo, el Camino pasa por esta aldea casi despoblada que conserva una iglesia románica del siglo XII. Es un rincón que transmite una soledad solemne, de esas que solo se encuentran en los tramos menos transitados del Camino.
Santo Domingo de la Calzada. La última gran parada del Camino en La Rioja y probablemente la más impactante. La ciudad fue fundada en el siglo XI por Domingo García, un monje que dedicó su vida a mejorar el trazado del Camino: construyó un puente sobre el río Oja, un hospital de peregrinos y una calzada que facilitaba el paso. Todo en la ciudad gira alrededor de esa historia.
La Catedral de Santo Domingo es la visita imprescindible. En su interior se encuentra el famoso gallinero con un gallo y una gallina vivos, una tradición que conmemora el Milagro del Gallo: un peregrino joven fue injustamente ahorcado, pero cuando sus padres fueron a ver al corregidor para pedir justicia, este estaba cenando y dijo que el chico estaba tan muerto como el gallo asado que tenía en el plato. En ese momento, el gallo se levantó y empezó a cantar. El chico fue desahorcado con vida. Los animales se renuevan periódicamente y llevan siglos dentro de la catedral.
El antiguo Hospital de Peregrinos es hoy el Parador Nacional, y la calle Mayor conserva el trazado original del Camino con casonas blasonadas y comercios con siglos de historia.
San Millán de la Cogolla: el desvío que merece la pena
Desde Nájera, muchos peregrinos se desvían del Camino Francés para visitar los Monasterios de Suso y Yuso en San Millán de la Cogolla, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y con razón: aquí nacieron las Glosas Emilianenses, las primeras palabras escritas en castellano y en euskera, hace más de mil años.
El Monasterio de Yuso, conocido como “El Escorial de La Rioja” por su tamaño, alberga una biblioteca con manuscritos medievales de valor incalculable. El de Suso, más antiguo y pequeño, es de origen visigótico y mozárabe, y se visita solo con guía en grupos reducidos.
Para grupos que visitan La Rioja desde Logroño, San Millán se puede combinar con la etapa Navarrete-Nájera o con la visita a Nájera como excursión de medio día. Está a unos 20 minutos de Nájera por carretera.
Cómo vivir el Camino de Santiago desde Logroño con un grupo
Caminar una etapa como plan de un día
La etapa Logroño-Navarrete (14 km) es perfecta para un grupo que quiere caminar el Camino sin convertirlo en una aventura de varios días. Se sale por la mañana desde el centro de Logroño, se llega a Navarrete a la hora de comer y un transporte os recoge allí para volver. Son unas 3-4 horas de caminata por terreno llano y accesible.
Recorrer el tramo completo en coche
Si el grupo no quiere caminar pero sí conocer las paradas del Camino, el recorrido Logroño-Navarrete-Nájera-Santo Domingo se hace en coche en menos de una hora. Podéis parar en cada pueblo, visitar los monumentos y comer en cualquiera de ellos. Es un plan cultural de día completo que no requiere esfuerzo físico.
Combinar Camino y gastronomía
La fórmula que mejor funciona para grupos: caminar la primera etapa (Logroño-Navarrete) por la mañana, comer en un asador de Navarrete o Nájera al mediodía, y por la tarde visitar Santo Domingo de la Calzada en coche. Es un plan que combina ejercicio, cultura y gastronomía en proporciones perfectas.
Resolver el transporte
El principal problema logístico de caminar una etapa es volver al punto de partida. Si el grupo no tiene vehículos de apoyo, lo más práctico es contratar un servicio de transporte que os recoja en el punto de llegada y os devuelva a Logroño. También hay empresas que organizan la experiencia completa: transporte de mochilas, recogida al final de la etapa y reserva de comida.
El Camino como experiencia de grupo
Caminar juntos tiene algo que no se consigue con ningún otro plan. Las conversaciones que surgen durante tres o cuatro horas de caminata por un paisaje abierto, sin móvil, sin prisa y sin más estímulo que el campo y la compañía del grupo, generan un tipo de conexión que es difícil de replicar en un bar o en una actividad organizada.
El Camino de Santiago por La Rioja ofrece esa experiencia en un formato accesible: etapas cortas, terreno llano, pueblos con historia donde parar y una gastronomía esperando al final que convierte la llegada en una celebración.
Si estáis organizando un plan de grupo en Logroño y queréis incluir una etapa del Camino como experiencia diferente, hay opciones que os resuelven la logística completa para que el grupo solo tenga que caminar y disfrutar.



